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Identifican la enzima que reproduce las células cancerígenas
La enzima induce el crecimiento del cáncer porque permite el consumo de glucosa de las células afectadas Se llama piruvata kinasa y un grupo de investigadores americanos la ha identificado como la enzima que desempeña un papel clave en la proliferación de las células cancerosas. Según el estudio, esta enzima permite a las células afectadas consumir enormes cantidades de glucosa del cuerpo y la convierten en la energía necesaria para reproducirse con tanta rapidez.
La enzima piruvato quinasa adopta dos formas, p ero el equipo de científicos de la Harvard Medical School (EEUU), dirigido por el profesor Lewis Cantley, descubrió que sólo una de ellas, la PKM2, permite ese consumo acelerado de glucosa. Según explican los investigadores, cuando obligaron en el laboratorio a las células cancerosas a adoptar la otra variante, suprimiendo la producción de PKM2, se frenó su crecimiento. Esas células se inyectaron entonces a ratones de laboratorio, que mostraron menor propensión a desarrollar tumores.
Efecto Warburg Los tumores se extienden tan rápidamente porque consumen glucosa a una velocidad mucho más alta de lo normal, mientras que las células sanas sólo requieren una mínima cantidad de energía para reproducirse. Es lo que se conoce como el llamado 'Efecto Warburg' (en honor al Premio Nobel alemán Otto Warburg, autor de este descubrimiento), uno de los principios esenciales en el terreno de la lucha contra el cáncer pero cuyo funcionamiento concreto no se comprendía con claridad hasta ahora.
A pesar de que la comunidad científica todavía se muestra escéptica sobre las posibilidades reales de este avance, según el profesor Cantley, la PKM2 se encuentra en todas las células cancerosas que investigó y en cambio no aparece en la mayoría de los otros tejidos adultos. Dado que la enzima es crucial en la formación de tumores, esa variedad de la piruvato quinasa puede convertirse en blanco de la terapia anticancerosa, pues teóricamente permitiría manipular el mecanismo de crecimiento tumoral en pacientes afectados de cáncer.
De momento este descubrimiento no ha salido del laboratorio ni se ha aplicado a los cánceres humanos, por lo que será necesario seguir investigando antes de pensar en desarrollar tratamientos que bloqueen ese proceso.
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